Es increíble llegar al hogar después de un día largo. Estuve cargando las cosas de aquí para alla, de pabellón a pabellón en Ciudad Universitaria. Entre mis cosas estaba el tablero de 40x50, la carpeta de Dibujo Técnico, la carpeta de mi compañera de Dibujo Técnico, mi bolso con las cosas con las que tenía que volver a casa, los cinco cuadernillos que compré hoy de Semiología y Pensamiento científico y sus respectivos cuadernos, más un maldito rollo de hojas A2 que no me entraban en ningún lado. Cuando estaba llegando a la estación de Lanús, después de dos horas enteras escuchando Eddie Vedder y 3Oh!3 (no se porque) y leyendo Los Cuentos de Beedle el Bardo, subió al colectivo este señor extraño escuchando música y cantando a todo volumen, a propósito. Yo le tiré unas miradas envenenadas pero lo tuvimos que escuchar hasta que se bajo. Cuando me tocó a mi, me levanté del asiento y casi me estrolo contra el piso, en vez de eso le encajé sin querer la punta del tablero a una mujer, pero fue la culpa del chofer. Indignada. En fin, después de un día largo, ahora puedo descansar. Fue un buen día después de todo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario