21/10/11

Esta mañana.

Satisfacción del alumno al elogio del profesor.

Me duele la cabeza y la teórica que está dando la profesora no ayuda mucho. Mi cerebro esta cansado, aunque recién me levante de dormir. Piensa en que tiene que conseguir un diccionario inglés de bolsillo, y eso le recuerda que tiene que retomar las clases. Y eso le recuerda que tiene otra clase dentro de tres horas, y eso le recuerda que no tiene nada para hacer dentro de ese lapso, y que por eso se encuentra pensando en este momento, mientras escribo. Al mismo tiempo piensa que tiene que pensar para Semiología, y que mañana temprano va a tener que despertarse temprano para mandar acciones a mis extremidades y dirigirme, un sábado a las siete de la mañana, a una clase práctica de Semiología. Pero ese pensamiento no es muy feliz, así que lo traslada a un pensamiento que tampoco es feliz, pero puede serlo. Es de sos pensamientos motivadores, que lamentablemente tiene que ver con el dinero. El dinero estresa a mi cerebro, como a todos los demás cerebros. Más cuando uno pretende conseguir dólares, y cuando uno pretende conseguir dólares, la suma siempre es alta. Ahí es cuando me cerebro se unde en la depresión y se desconecta, o peor aún, se tilda en ese pensamiento macabro por el resto del día.

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