Dude. Eran las nueve de la noche y yo estaba dormitando, casi muriendo de sueño, entonces me decidí, agarré la tintura color azul que tenía archivada en el fondo del armario, y me encerré en el baño. Se suponía que iba a quedar azul como las muchas otras veces que lo hice, pero mi pelo le hizo caso a mi cerebro y quedo un color tirando al verde mentolado. Claro que las imágenes no le hacen justicia. O tal vez mis ganas de que esté de ese color, hayan distorsionado mi vista hacia el daltonismo. Probablemente.

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