Son las 04:32 de la madrugada y ni una pizca de sueño invade mi cuerpo, no se dejen llevar por el bostezo que acabo de dar, la noche es joven, recién empieza La Vida Moderna de Rocko. Ojala fuera miércoles, para variar. Ojala Tomás y Sabrina acepten actuar conmigo en una serie sobre nuestra amistad, o en un programa online al estilo ICarly, los tengo que convencer, lo tengo que lograr. Mi personaje se sabría todas las canciones de Disney y en las situaciones menos oportunas, tiraría un dato misceláneo como que Mohammed es el nombre más común en el mundo entero. Estoy tan aburrida ahora que me tomaría el 37, bajaría en _ _ _ _ _ _ _ _, entraría a la casa de Tomás, lo despertaría, lo envolvería con una frasada, lo subiría al 37 otra vez e iríamos hasta _ _ _ _ _, recogeriamos a Sabrina e iríamos a la plaza más cercana a armar guión, a arreglar horario y la ropa de gente china que vamos a usar. De repente me siento hiperactiva, despierta, feroz. No sé de donde salió esa última palabra, la tenía en la cabeza y la quería plasmar. Hola, es apenas martes. No puede ser. Hola a la hiperactividad de noche. Ojala estuviera así de despierta y productiva en el día. No se aceptan comentarios. Hola.
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