Esta es mi persona en un típico día libre. No hay comida a mis alrededores. La comida me llama desde el piso de abajo, en realidad yo llamo a la comida desde el piso de arriba. Siempre que querés algo para comer, jamás vas a encontrar siquiera minimamente azucarado, ese día solo queda un pedazo de pan duro, una pera que no maduró y otros productos poco destacables. Entonces no sé si vale la pena viajar hasta el piso de abajo, porque es todo un viaje, ya que tengo que levantarme de esta silla, dirigirme hacia la puerta, decirle a mi perro que se quede arriba que ya vuelvo, bajar las escaleras, pasar por un mini pasillo entre las plantas y el auto (eso es lo más complicado, salís todo raspado de ahí), abrir la puerta, prender la luz del pasillo, caminar hasta la cocina sin morir en el intento ya que la luz del pasillo no ilumina debidamente, prender la luz de la cocina, entrar, buscar comida, fallar en mi cometido, y hacer todo lo que nombre antes pero en retroceso. Ni siquiera puedo tomar el agua que me traje porque es extraña, cuando pasa de estar fría a estado natural, su gusto muta a el cloro de la pileta de natación. Indignada porque tengo un antojo de M&M. Así que le voy a poner play a Howl no Ugoku Shiro y voy a tratar de olvidar mis penas comestibles.
Ayer me quedé sola en casa. Intenté hacer fideos Y SE ME PASARON.
ResponderBorrarEsa película es tan linda que me hizo llorar.