Siempre que uno pretende actualizar seguido el blog, no pasa nada relevante o interesante en su vida. Pero en cuanto empiezan a pasar cosas, uno ya no tiene tiempo o no encuentra las palabras. En estos últimos días, tuve algunas experiencias destacables. Cuatro cosas muy relevantes, a mi sentir.
1. Finalmente me mudé a mi propio lugar.
2. Estudié para un parcial y espero el resultado.
3. Me achuré un poco el pelo.
4. Sherlock.
Así que ni bien me mudé, me sentí tranquila como para seguir estudiando. Creo que fueron cinco días en los que me levanté, me senté frente a la computadora con el word abierto y los libros al costado y no hice más que eso, ya que la señal de Internet era más que pobre, afortunadamente. Después del parcial llegué, agarré la tijera y me corté el pelo.
O sea que dos cosas pasaron, me saqué el tremendo peso del primer parcial, y me corté el pelo, lo que significa vagamente una nueva identidad o vida.
Esa misma noche miré el último capítulo de Sherlock, (una actualización contemporánea de las aventuras del detective Sherlock Holmes), engendrando en mi una depresión genuina, de la que todavía me cuesta recuperarme. He desarrollado una preocupante obsesión hacia la serie, los personajes y los actores. Es lo más brillante que he visto jamás. Nada se compara a Sherlock. Antes de siquiera considerar verla, tendré que advertirles que es peligrosamente perjudicial para la salud, especialmente si tiene usted una tendencia a fanatizarse.
