De repente mis vacaciones se vieron interrumpidas por el cumpleaños de mi señor padre. El día de ayer me la pasé en la cocina, haciendo empanadas y "la torta", que consistía en un bizcochuelo gigante de colores varios. Después de eso, solo recuerdo hacer una casa en los Sims y querer ver el último capitulo de American Horror, pero mi intento fue fallido, así que enojada me fui a dormir, (en el piso, sigo en el piso). Mi misero dormir me pasó las cuentas, a las nueve de la mañana estaba en el aeropuerto, mareada y con dolor de cabeza. Después de "el almuerzo", cortamos la torta, que de hecho sorprendió a todos y me fui, a ver a mi novio. No, mentira. Me tuve que comer largas horas hasta que alguien se digne a irse. De hecho, fui la primera en proponerlo. Pero todo eso no interesa, porque de regreso a casa me volví a dar cuenta lo extraña que es la gente, lo rara que es mi familia, lo rara que puedo llegar a ser yo, y lo divertido que sería escribir una historia con protagonistas como ellos. Así que estoy evaluando la idea. Me gusta.
También me gusta Narnia, sépanlo.

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